por Laura Gurovich
Aparecí en el horizonte con la fuerza de un envión milenario, dejándome mover por las corrientes de la existencia: una especie de espermatozoide extra-terrestre con ansias de encontrarse y fecundar un óvulo terrestre.
Traía en mi genética las vivencias de galaxias, de lo infinito, de lo que viene impulsándose interdependientemente desde cada lugar. Estaba hecho de estallidos, de misterios, de agujeros negros y de inmensidad.
Desconocía eso que me atraía tanto. Su naturaleza era tan diferente a la mía!
Yo, tan trayecto lineal; ella tan redonda. Yo, tan fuerza viajante del espacio, del afuera; ella tanto adentro terrenal.
Yo tan una parte, ella tan otra.
Los dos tan vitales; y en esa vitalidad nos encontramos
nos fecundamos
ahí nos morimos
nuestra muerte fue otra vida
que, tal vez un día,
cuente la historia de su florecer.
Deja tu comentario